¡Feliz cumpleaños, amiga liebre!

Código:

E.R.10

Temática:

Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global Transversal

Tipo:

Cuento

ODS:

5. Igualdad de género, 4. Educación de calidad

Descripción:

Cuento Kamishibai (teatro japonés), que consiste en un escenario de cartón o madera en el que se van cambiando las ilustraciones a medida que se van sucediendo los hechos. La liebre va a celebrar una gran fiesta de cumpleaños. Varios animales que la han escuchado se acercan con rapidez para recibir su invitación pero se encuentran con una sorpresa que no esperaban.  Algunos animales sentirán el rechazo y su autoestima más frágil, otros serán mediadores… al final, la diversidad llenará de color la fiesta y la aportación de cada animal la convertirá realmente en la gran fiesta de cumpleaños con la que ha soñado la liebre.

  ¡Feliz cumpleaños, amiga liebre!

Destinatarios/as:

De 3 a 6 años

Objetivo:

Apreciar el valor de las diferentes cualidades que cada uno/a poseemos y que podemos aportar para que todos/as seamos felices. Promover el desarrollo de la educación inclusiva como estrategia para la consecución de una sociedad más justa y equitativa.

Recursos necesarios:

Una mesa en la que apoyar el kamishibai

Condiciones:

Préstamo sin coste. Es posible adquirir un ejemplar en librerías habituales o por Internet (ver enlace)

Año de publicación:

2009

ONGD:

InteRed
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1 comentario

  1. Otro mensaje de prueba para probar.

    En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque, por conjeturas verosímiles, se deja entender que se llamaba Quejana. Pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.

    Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso, que eran los más del año, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda. Y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer, y así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y de todos, ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva, porque la claridad de su prosa y aquellas entricadas razones suyas le parecían de perlas, y más cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafíos, donde en muchas partes hallaba escrito: La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura. Y también cuando leía: …los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza.

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